LAS RELACIONES DISEÑADOR CLIENTE:
FASES DEL DISEÑO El diseño es un campo en el que influyen una cantidad enorme de variables a la hora de realizar un trabajo: los gustos personales del cliente, los objetivos comunicativos, el presupuesto, el tiempo de desarrollo, una adecuada elección de prioridades etc.
Son varios los factores que influirán en los resultados de cualquier actuación en imagen, pero uno de los factores más críticos en el desarrollo de cualquier proyecto comunicativo es la adecuada relación entre el cliente y el diseñador. Si el cliente no sabe expresar lo que necesita, o el diseñador no puede interpretar las necesidades de su cliente, el trabajo final difícilmente llegará a buen puerto.
Teniendo en cuenta la naturaleza puramente intangible del trabajo del diseñador, hay que ser extremadamente exquisitos a la hora de gestionar las relaciones cliente / diseñador. No hay que olvidar que el diseñador debe plasmar en un soporte físico (web, papel, DVD…etc.) y de la forma más adecuada posible, todas las necesidades comunicativas del cliente. Y es el cliente el que debe transmitir sus necesidades y requerimientos al diseñador. Pero el cliente no es un profesional del diseño, ni debe serlo, por lo que es tarea del diseñador el planificar y ejecutar una adecuada interacción entre su cliente y él.
PRIMEROS PASOS
El primer paso en todo proyecto es el establecimiento de relaciones personales cordiales: del buen entendimiento entre el cliente y el diseñador depende que no se despilfarre tiempo ni dinero en cambios inútiles, apreciaciones subjetivas, o malentendidos.
En esta primera fase de contacto el cliente explicará sus necesidades, bien verbalmente, bien con la entrega y análisis de un Briefing o Informe de necesidades. El diseñador habrá, por otro lado, investigado las actividades del cliente y elaborado una posible lista de sus necesidades comunicativas.
El diseñador debe sondear los conocimientos e intereses de su cliente en la materia específica del proyecto a realizar (ej. diseño web), si tiene experiencias previas en este campo o alguno similar, y, si es necesario, adoctrinar al cliente en temas técnicos o teóricos que sean necesarios para la correcta interpretación de su discurso.
Una vez el cliente y el diseñador han llegado a unos acuerdos mínimos sobre el objetivo del proyecto y las posibles soluciones, comienza el verdadero proceso de investigación y de aportación de soluciones. Y es este proceso, largo y tedioso en ocasiones, el que permitirá la realización de un trabajo óptimo.
EL PROCESO CREATIVO
Una vez el diseñador y el cliente han expuesto sus consideraciones o dudas comienza el trabajo del profesional del diseño. El diseñador profesional tiene una serie de herramientas que le permitirán llegar a soluciones adecuadas a los problemas planteados por el cliente. A parte de sus conocimientos técnicos y conceptuales, el diseñador cuenta con experiencia suficiente en los campos que trata para adelantarse a posibles problemas, o para potenciar posibles virtudes.
En este punto el cliente ideal es flexible y abierto a las ideas de su diseñador, le permite realizar el trabajo para el que le contrató y confía en que los conocimientos de su diseñador resolverán de la manera más adecuada todos los problemas que puedan surgir… pero el cliente en general no suele confiar en su diseñador y tiende a realizar juicios, a veces acertados, pero muchas veces erróneos, acerca de temáticas relativas al diseño que, normalmente, desconoce.
Es aquí donde el diseñador debe saber transmitir a su cliente de un modo adecuado los porqués de sus decisiones. A veces, para un diseñador, no es fácil convencer a un cliente de que los criterios seguidos a la hora de realizar un trabajo no son meramente estéticos (que para ciertas cosas sí lo son), que si ha elegido tal o cual tipografía, o un color u otro, se basa en fundamentos teóricos y técnicos adquiridos a lo largo de años y años de experiencia, y cientos de artículos y libros leídos al respecto, pero pese a la dificultad, es tarea ineludible de todo diseñador la correcta transmisión de información.
EL CLIENTE NO SIEMPRE TIENE LA RAZÓN
De hecho es habitual que el cliente tienda a sentirse “insultado” cuando el diseñador le justifica, por ejemplo, que no se puede hacer tal o cual cosa en un sitio web cuando él mismo (el cliente) lo había sugerido en base a gustos personales. Pero el contradecir justificadamente al cliente es una tarea que el diseñador debe realizar en infinidad de ocasiones, y de no hacerlo no estará siendo un profesional. Y debe de realizarla bien para que el cliente no se sienta molesto, sino satisfecho por la mejora para sus expectativas de negocio que tal o cual decisión acarrea.
El cliente ideal es consciente de sus limitaciones y sus posibilidades, y sabe que sus conocimientos en el campo del diseño son muy reducidos, o nulos. Pero el cliente ideal es eso, un ideal, por ello debemos ser muy conscientes de la tarea ardua que tenemos por delante a la hora de realizar cualquier actuación en imagen: la correcta compenetración entre los gustos del cliente y las soluciones que proporciona el creativo.
LOS BOCETOS
La fase de bocetado suele ser una de las más largas de todo el proyecto, en esta fase se desarrollan innumerables bocetos y variaciones sobre la misma idea, dando forma y modelando el trabajo. El diseñador trabaja, el cliente aporta su feedback y experiencia, y el diseñador reacciona en consecuencia.
En las primeras fases del proceso, es posible que el cliente se sienta frustrado, que no acabe de ver qué es lo que saldrá de todo el trabajo, no es nada raro, es por ello que el diseñador debe intentar complementar sus gráficos y bocetos con una explicación en profundidad de la intención o el funcionamiento de tal o cual propuesta.
En esta fase es vital la fluidez, si no se consigue un proceso de entrega / feedback con un ritmo adecuado, el proceso se verá ralentizado considerablemente. La frescura en la fase de bocetado es fundamental.
El envío de trabajos por email es cada vez más frecuente, pero no debemos descuidar el “cara a cara”, es en las reuniones cara a cara donde se consigue abstraer y adaptar las necesidades que plantea el cliente.
DECISIONES TÉCNICAS
Una vez finalizada la fase de bocetado, y se ha hallado una solución que satisface tanto al diseñador como el cliente, es el momento en el que el diseñador asume el control total de la situación. Es el momento de realizar adaptaciones técnicas que solamente el diseñador conoce, por lo que la opinión del cliente en estos casos suele tener poco peso.
La elección de tintas, ciertas secciones de los manuales de identidad corporativa, preparación de artes finales, gestión de imprenta, técnica web… etc, son temas que para el cliente deben ser transparentes.
En esta fase se informará al cliente de los avances y, si lo pide, se le dejarán ver avances del trabajo, pero en ningún caso se le incitará que tome decisiones en ciertas temáticas, el pedirle a un cliente que elija el mejor servidor para su web, o que decida que tipo de imprenta es la adecuada para su proyecto, es simplemente una osadía. Eso es trabajo del diseñador y no debe delegar la responsabilidad de ciertas elecciones.
LA FASE DE PRUEBAS / CONTROL DE IMPRENTA
La fase anterior a la publicación final del trabajo es el de “fase beta” en el caso de diseño de aplicaciones on line, o la fase de control de imprenta, en el caso de trabajos cuyo fin es la impresión.
En el caso de un desarrollo web, la fase beta es un tiempo en el cual la web no es aún accesible al público, pero que ya está on line para que pueda ser estudiada y comprobada. En esta fase se prueba que toda la estructura del sitio web funciona, posibles erratas tipográficas, erratas técnicas, se testa la navegación, … y tras un periodo variable de tiempo que depende básicamente del número de correcciones que deban ser realizadas, se hace accesible el sitio web al gran público.
En el caso de un trabajo de imprenta, la fase de control de imprenta es aquella comprendida entre el OK definitivo del cliente al diseño y los contenidos y el inicio de la impresión. En esta fase el diseñador se desplaza a imprenta para ver que las pruebas de impresión son satisfactorias, y en el caso de serlo se procederá a la impresión definitiva.
RESULTADOS
Una vez finalizado el trabajo, el diseñador y el cliente, pasado un tiempo prudencial, deben reunirse y ver si se han cumplido los objetivos que se planteaban en las reuniones previas. Pero no los objetivos de diseño, sino los objetivos comerciales. Se analizarán los pros y los contras detectados a través del feedback del cliente y otros medios, y se tendrán en cuenta los errores y los aciertos para futuros desarrollos.
Esta fase debe ser especialmente una fase de honestidad entre diseñador y cliente, el cliente debe exponer sus dudas y preocupaciones y el diseñador las suyas, todo con el fin de realizar un mejor trabajo en la siguiente actuación.
2005 - Kike Rivera.
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